Título que significa “Ungido” o “Mesías”. Los cristianos llaman Cristo a Jesús de Nazaret porque creen que en Él se cumplen las promesas de Dios a Israel.
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La palabra Cristo no es un nombre propio ni un apellido, sino un título que expresa la identidad y la misión de Jesús de Nazaret.
Proviene del griego Christós, que significa Ungido. Este término traduce la palabra hebrea Mashíaj (Mesías), que designaba en Israel al enviado de Dios esperado para cumplir sus promesas de salvación. En la lengua aramea, hablada habitualmente por Jesús, este título se expresaba como Meshiha.
En la tradición bíblica, la unción era un gesto sagrado que indicaba elección y misión: reyes, sacerdotes y profetas eran ungidos como signo de que Dios los había llamado para una tarea concreta. Al llamar Cristo a Jesús, los primeros cristianos afirmaron algo decisivo: que en Él se cumplen de manera plena y definitiva todas esas expectativas.
Decir Jesucristo significa, por tanto, confesar que Jesús de Nazaret es el Mesías esperado, no en un sentido político o militar, sino como salvador del ser humano entero. Su misión no consistió en imponer un reino por la fuerza, sino en inaugurar el Reino de Dios mediante el amor, el perdón, el servicio y la entrega de la propia vida.
Este título se une a otros nombres que expresan su identidad profunda. El Evangelio lo presenta como Emmanuel, que significa “Dios con nosotros” (Mt 1,23), subrayando que en Jesús Dios no permanece lejano, sino que entra en la historia humana y comparte nuestra condición. Por eso, para la fe cristiana, llamar a Jesús Cristo no es solo un dato doctrinal, sino una confesión: en Él, Dios ha salido realmente al encuentro del ser humano.
